15 jun. 2011

Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona!






Esto nos dice la abuela Margarita cantando:

¡Soy el poder dentro de mi, soy el amor del sol y la tierra, soy Gran espiritu y soy eterna, Mi vida esta llena de amor y alegrias!...

y Cuando la cantas varias veces te la crees... Y yo si me la creo, y me da mucho gusto creermela porque no es para sentirme superior, no es para eso, es para creermela para seguir viviendo feliz y seguir amando... uno de Mis trabajos desde hace varios años, es hablar del despertar femenino, el despertar femenino pensamos que es de la mujer, pero el femenino corresponde y tiene una relaciòn muy directa con el corazòn, con cambiar nuestras emociones en amor... Entonces yo creo que el femenino tanto en el hombre como en la mujer es realizarse con amor, el amor es la disposiciòn para amar, el poder es dentro de nosotros y el miedo tambien, nacemos con dos posibilidades el amor y el miedo, y tanto nos han metido en la cabeza la devaluaciòn que ya no los estamos creyendo entonces alla vamos...yo creo que lo mejor es no tener miedo.... "APRENDER A HONRARNOS... TODAS SOMOS EL CENTRO, TODAS SOMOS LA ORILLA"...

La mujer tiene que aprender a valorarse a honrarse, amarse, a saber que vale, en el 93 camine por dos meses y medio todo florida, cada dia el tema era "EL CAMBIO VIENE DE LA MUJER", y se decia, es que por miles y miles de años, que ahi se atrevian a decir millones, yo ahorita no le exagero tanto, la mujer era considerada igualito que el hombre, nada mas con la diferencia de ser manifestacion femenina y masculina, y miestras que la mujer se tomo en cuenta nunca se enveneno la tierra, el dia que la mujer dejo su espacio ese dia empezo a envenenarse la tierra, alli hay muchas explicaciones, dicen que los mayas, los olmekas, conocian el simbolo del circulo, la fuerza de la rueda, pero nunca la hicieron rodar, porque era el circulo de la vida, porque el dia que la hicieran rodar se iva a convertir en la industrias y en lo que esta pasando en este momento.. eso es lo que puedo decir, y el circulo de la vida yo pienso que es algo muy relacionado con el amor, todos al mismo tiempo que somos un punto de la orilla, tambien somos una relacion muy facil de irnos al centro, y que el punto del centro se valla ocupando en su lugar..

yo llego a mi casa que se llama hunabu, esto quiere decir DIOS en maya, y yo llego a mi casa y le pongo zahumerio, copal,cedro, alguna plantita de las que se que son para honrar, y yo honro mi casa, mis adobes son vivos, mi techo es de madera esta vivo, no pienso que esta muerto, pienso que tambien puede hablar, y asi como mi casa esta viva yo tambien me honro con una foto grande mia, cuando me vine le puse una plantita de orquidea, eso es honrarme es reconocerme, aunque es mi foto, es mi mono, pero dentro de ese mono que camina que soy yo, esta el gran espiritu, el honrarnos es porque nosotros tenemos que estar bien concientes, bien seguros de que Dios es dentro de nosotros desde el dia en que fuimos concebidos...

"EL PODER Y EL LINAJE DE LAS MUJERES MAYORES".... Yo creo que mas que todo las mujeres mayores de edad no hemos sabido decir.. "AQUI ESTOY, AQUI ESTOY ,AQUI ESTOY"... pues para compartir la experiencia, entonces yo creo que hay una de las cosas que tenemos que comenzar a fortalecer, algo que hacian los mayas y los nawas, hacian las ceremonias de la vida, y las ceremonias de la vida a los 52 años ,uno cierra el circulo primero que son de 4 veces 13 y cuando cierra el circulo a los 52 años uno esta de vuelta a donde fue niño, entonces si estas de vuelta a donde fue niño,uno ahi ya nacio, ya tubo su despertar hormonal ,ya dio hijos e hijas, ya se tiene 39 años ya se recreo con la familia, entonces ya ahy vamos abrir la maternidad y la paternidad universal, tanto hombres como mujeres, lo que pasa es que la mujer se queda alli cuidando nietos, y habeces tambien en el afan de controlar, porque no, no es el afan de cuidar, sino de controlar y porque no de sufrir.. entonces ya ahy no seguimos pasando, entonces si nosotros duramos 13 años abriendo esta maternidad universal a los 65, y decimos bueno ya abri la maternidad universal ya tengo hijos por muchos lugares, por toda la humanidad y digamos ahora como los voy a servir?... pues como?... compartiendo la experiencia la verdad es que despues de los 65 años somos ORO molido para la humanidad...

ES EL ORO MOLIDO, SI YO PUEDO HABLAR DE ORO MOLIDO HABLARIA DE LOS ABUELOS mayores de 65 años.... bueno yo les tengo una ceremonia que SE LLAMA DANZA FLORICANTO QUE ES DE LUNA LLENA. Y TIENE UN CAnTITO..."LUNA LLENA LUNA LLENA, LLENAME LLENAME DE AMOR, LUNA LLENA LUNA LLENA LLENAME LLENAME DE AMOR, ABUELA LUNA, ABUELA LUNA CAMBIA MIS PENSAMIENTOS EN PURO AMOR".


Entrevista:
Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’

¿Dónde vamos tras esta vida?
¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

¿Cómo que si quieres…?
Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

Ya se la ve a usted sabia, abuela.
El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

¿Con quién?
Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.

Interesante conversación.
’Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.

¿Y para qué quieres el cuerpo?
Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

Hola
El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

¿Qué hizo?
Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.

Su hija, ¿también decidió morir?
Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

¿Qué merece la pena?
Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.

Aquí la tierra se explota, no se venera.
¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

¿Cuál es la misión de la mujer?
Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

¿…?
Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

Mientras no te empaches de ti mismo.
Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

¿Desde cuándo lo sabe?
Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

Sí.
Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado.

La Vanguardia, Imma Sanchis.28.5.2005