15 dic. 2016

Somos amor

Viniste a este mundo con la esperanza de que serías querido, mirado, sentido, amado y que al igual que en el seno materno todas tus cruentas necesidades fisiológicas y emocionales serían colmadas nada más nacer... pero tuviste que adaptarte al dolor de no recibir alimento cuando sentías la punzada del hambre, a sentir miedo sin poder acudir a un abrazo amparante, a sufrir el dolor sin unas palabras de comprensión y compasión.
Todo tu ser se volcó en la supervivencia y no pudo desplegar todo su potencial, siempre con una remota esperanza de que algún día se te amaría como necesitaste. Ahí fue donde se creó ese agujero insaciable en nuestro interior que siempre nos acompaña, pues es fruto del desamor vivido en infancia.
A menos que nos demos cuenta que en adultez ya no necesitamos llenarlo, porque en realidad ese amor reside en nosotros y solo tenemos que desplegarlo, nunca podremos satisfacer a nuestros hijos y ciegamente buscaremos colmar esa desesperante sensación de falta con cualquier cosa que nos calme (comida, trabajo, drogas, relaciones, distracciones, los propios hijos...)
¿Cómo pararnos y descubrir que todo ese malestar proviene de esa infancia no colmada? Es un trabajo de regresión a esos momentos que hemos olvidado, para poder destapar la realidad vivida y dejar surgir todo lo que permanece en ese rincón de nuestra conciencia abandonada.

Montse Mulet