17 ene. 2017

Encontrar el hilo lógico de nuestra vida: Tejer nuestra propia existencia

Toda vida tiene un hilo conductor, una lógica…


Años atrás, en la mitología antigua, existían tres divinidades- las Moiras o parcas- que eran la personificación del Destino, su función era la de regular la vida de todo mortal, desde el nacimiento hasta su muerte.

Cada una de ellas tenía una función: la primera hilaba, la segunda enrollaba el hilo y la tercera lo cortaba cuando llegaba el final de esa existencia.

Eran las encargadas de adjudicar a cada persona una parte de bien y de mal que llevaría a lo largo de su vida, pero que por medio de las acciones que llevase a cabo, con los años, podía crecer o aumentar.
Sus decisiones eran firmes y jamás podían ser revocadas, el destino quedaba marcado por ellas.

La más joven de las tres era Cloto, era la encargada de llevar los hilos y telas que coserían los destinos de cada persona, por lo que había gran variedad de tipos y colores dependiendo del destino que tuvieran. Así por ejemplo, la seda y el oro era para personas cuyos destinos fueran felices, mientras que la lana y el cáñamo eran para destinos más funestos.
Su hermana Laquesis era la encargada de mover la rueca en la que se preparaban los hilos de Cloto. 
Por último, estaba la hermana mayor, Atropos. Ella era la encargada de cortar con unas largas tijeras el hilo que unía a la persona a la vida en cualquier momento y sin avisar.



Así, la vida de todos y cada uno de los mortales estaba ligada a los designios de tres diosas que regían los destinos de cada uno de los seres que habitaban la Tierra, sin poder ellos hacer nada para controlar cuándo ponerle fin.

Pero aunque no podamos controlar cuando empieza ni cuando acaba nuestro hilo, lo que sí podemos hacer es tejerlo, crear lo que deseemos en nuestra vida antes de que Atropos corte y nuestro tiempo termine.
¿Como podemos tejer nuestra vida?, os preguntaréis. El primer paso que debemos dar es saber de que material está hecho nuestro hilo, pues dependerá de su composición para saber como hay que manejarlo. 
Su composición la conoceremos mirando la realidad de lo que nos haya tocado vivir en infancia. Según lo que nos haya tocado el hilo sera más tosco o más suave, cuanto más tosco más afán tendremos que poner en suavizarlo para poder tejer algo bonito y amoroso.


Toda vida tiene un hilo conductor, un hilo lógico, conocer ese hilo nos habla de las pistas y de la opciones que tenemos. Es como un pulso que marca el ritmo de nuestra existencia. Y es en infancia donde conectamos con ese hilo.

Si nuestra infancia estuvo teñida de la guerra de nuestros padres, esa adrenalina del conflicto nos acompañará en cada relación que tengamos… si mamá era una generala y la obediencia debida marcó nuestro primeros años de vida, nuestro pulso tendrá que ver con ser sometedor o sometido… si mama nos desamparaba, nos entregaba y estábamos expuestos a merced de los depredadores, estaremos toda la vida sintiendo el aliento del peligro que nos acecha…

Entender ese hilo nos dará muchas respuestas a vivencias profundas que nos asaltan en automático y que no podemos controlar. Parece que fuera la fuerza del destino pero la buena noticia es que nuestro libre albedrío puede modificar esa fuerza y reconducir nuestras vidas.

Montse Mulet